Un equilibrio imperfecto. Alimentación ecológica, cuerpo y toxicidad.

La semana pasada presenté, junto a Cristina Larrea y Xavier Medina, el recién editado libro “Un equilibrio imperfecto. Alimentación ecológica, cuerpo y toxicidad”, publicado por Editorial UOC, en el Museu de Cultures del Món.

presentación equilibrioEste libro es una etnografía recién realizada sobre discursos, ideas y nociones en torno a la alimentación ecológica y al cuerpo humano por parte de consumidores de comida ecológica en Barcelona. Este tipo de consumo ha estado en auge en los últimos años en esta ciudad, seguramente a raíz de cambios sociales más globales que tienen que ver no solamente con la alimentación. Como dijo Xavier Medina en la presentación, no comemos únicamente con la boca y el estómago, sino que todos nosotros comemos también con el cerebro, elegimos qué alimentos consumir y cuales descartar, de manera que estudiar las ideas en torno a la alimentación es también estudiar ideas sociales y culturales.

portada_definitiva_pequeEsta etnografía, como otros trabajos que he realizado, parte del proyecto Cuerpos Tóxicos, del Departamento de Antropología de la Universidad de Barcelona, donde analizamos las ideas sociales respecto a la contaminación por productos químicos, sea esta atmosférica, alimentaria o aérea. Por este motivo, una de las ideas de las que partió la investigación fue indagar cuales eran los discursos sociales respecto a la contaminación alimentaria y la toxicidad en este tipo de consumidores que, en principio, suponíamos que estaban más preocupados por los riesgos alimentarios que los consumidores de comida convencional. Sin embargo, lo que encontré fueron no solamente discursos sobre toxicidad y sobre distintas maneras de percibir el riesgo, sino también sobre ciencia, sobre medicinas alternativas, sobre espiritualidades new age, sobre dietas de toda clase, sobre soberanía alimentaria, sobre justicia económica y política, entre otros. Y, por supuesto, también se encontraron ideas sobre el cuerpo humano y sobre las maneras en que la comida ecológica sirve como forma simbólica para “limpiar”, o para percibir como “más limpios”, nuestros cuerpos contaminados, atravesados por una sociedad que ensucia, que es la sociedad en la que vivimos.

El libro tiene dos partes que, aunque estén separadas, se complementan una a la otra. La primera trata sobre percepciones en torno a los alimentos y se analizan básicamente esas dos nociones del lenguaje común que se asocian a este tipo de comida: “lo saludable” y “lo ecológico”. Ambas se asientan en discursos sociales de diversa índole que se desgranan en el texto. La segunda parte, que se focaliza en las percepciones sobre el cuerpo humano, gira en torno a la noción de contaminación y toxicidad entre este tipo de consumidores. Más adelante, en este mismo blog, se tratará este tema más en detalle.

El libro está a la venta en librerías y también en la web de la editorial.

Cuerpos en Barcelona: una agenda repleta

En estas próximas semanas, Barcelona va a acoger varios eventos que tienen que ver con el cuerpo y las muchas formas de vivirlo y entenderlo. He aquí una breve lista por orden cronológico:

· Cuerpo y movimiento como factores sociales críticos

20-29 octubre, Institució Milà i Fontanals (CSIC)

Este es un seminario que explora el papel social del movimiento corporal a partir de casos concretos que tienen que ver con la danza, la música o la performance, por ejemplo. El movimiento corporal puede devenir una base para la crítica social, tanto el ejercido desde esas artes plásticas que se plantean en el seminario, como desde la esfera de la vida cotidiana.

Uno de los temas que se tratarán para cerrar el seminario será el del “futuro posthumano”, que parece que planea por varios de los eventos de estas semanas, como se verá más adelante.

· La imagen de hombre y mujer en las telenovelas y revistas populares en América Latina

27 octubre , 15.30h, Institució Milà i Fontanals (CSIC)

El grupo de investigación de Antropología del Cuerpo del Institut Català d’Antropologia se reúne mensualmente para exponer y comentar trabajos en este campo. La reunión de octubre será el próximo día 27 y se comentará este trabajo de Dominika Matejko que, desde la perspectiva de los estudios culturales, examina la imagen del cuerpo femenino y masculino en la cultura popular en América Latina.

· Bodies and agency in the social arena

2-3 noviembre, Institució Milà i Fontanals (CSIC)

El mismo grupo de antropología del cuerpo organiza estas jornadas que recogen el trabajo de muchos investigadores sobre temáticas corporales diversas, que se pueden consultar en este programa.

A mí me interesa especialmente la charla que dará Lina Masana sobre el tema de su tesis doctoral Invisible chronic illnesses inside apparently healthy bodies, por la interesante dualidad que presentan los cuerpos enfermos que parecen estar sanos (¿cuál es la frontera entre lo normal y lo patológico?) y las tortuosas relaciones sociales que provocan. Este tema me interesa personalmente y escribiré sobre ello en el futuro, en forma, espero, de autoetnografía.

· The Body in the Contemporary City International Conference

4-5 noviembre, Sede de la Universitat Oberta de Catalunya

Sin tiempo para descansar, esta interesante conferencia propone analizar el papel del cuerpo en la ciudad contemporánea, teniendo especialmente en cuenta los elementos sensoriales y emocionales. Charlas que usarán el sonido, la fotografía, la performance o el análisis de narrativas para examinar distintos aspectos del cuerpo en la ciudad y las relaciones sociales, políticas, sensitivas y afectivas entre ambos elementos.

· +Humanos, cine forum y Judith Butler en el CCCB

5 noviembre, 19h, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona

El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona ha presentado hace muy poco la exposición +Humanos: el futuro de nuestra especie, a la que todavía no he ido. Como su título indica sin lugar a ambigüedad, la exposición trata sobre el futuro de la humanidad. En concreto, sobre las relaciones, las fronteras y los límites del cuerpo humano con la tecnología. Ergo, con la ciencia y esa cosa llamada “progreso”. Ciborgs, robots y clones son y han sido objeto desde hace años tanto de teorías en el campo de las humanidades y las ciencias sociales (Haraway o Latour) como protagonistas de narrativas mediáticas de lo más diverso, entre las cuales destaca especialmente la reciente serie inglesa Black Mirror. En los últimos años ha habido un auge en esta temática, del que da cuenta esta exposición. Y es que, en el fondo, pensar sobre qué significa ser humano es pensar quienes somos, a donde vamos y cuál es el tipo de sociedad en la que queremos vivir.

El 5 de noviembre, y en el marco de esta exposición, Judith Butler dará una charla titulada “Cuerpos que aún importan”. Las entradas están agotadas, pero la web del museo promete que se retransmitirá en directo en streaming. Además de la charla de Butler, se han organizado varias actividades que se pueden consultar en la web del CCCB, entre las cuales destaca este ciclo de cine fórum que debatirá los temas de la exposición a partir de películas seleccionadas. Muy buena pinta.

· I Coloquio MARC de autoetnografía

5-6 noviembre, Universitat Rovira i Virgili, Tarragona

Aunque este coloquio será en Tarragona en lugar de en Barcelona, he pensado incluirlo en la lista por el interés que puede tener para personas interesadas en las reflexiones sobre corporalidad. El dificilísimo género de la autoetnografía será el hilo conductor de este evento académico. Este género, que surge más abundantemente en la antropología médica que en otras sub-disciplinas, permite reflexionar sobre corporalidades a muy distintos niveles, pues el cuerpo del investigador se sitúa en el centro de aquello investigado, transformando tanto su ser y su cuerpo como la realidad social que se investiga. En este coloquio se hablará de transformaciones corporales, de identidades, de la dualidad entre objeto-sujeto en la investigación, de experiencias personales y relatos autobiográficos, de emociones y afectividades, y del lugar de la autoetnografía en la academia, entre otros temas. Además, participarán personas tan interesantes como Mari Luz Esteban. Muy recomendable.

· Men in Movement: Trans/forming Masculinities in Politics, Care, and Media

19-20 noviembre, Espai Francesca Bonnemaison

Y last, but not least, los «hombres». No hay duda de que la idea de masculinidad se ha ido transformando en nuestra sociedad en las últimas décadas y han emergido nuevos roles y modelos. El objetivo de este workshop internacional organizado por la UOC y la asociación Homes Igualitaris es reflexionar sobre esa masculinidad que ha estado ausente como tema de reflexión de las ciencias sociales y de los estudios de género, que básicamente se han centrado en las mujeres.

Podéis consultar aquí el programa.

Las ideas de equilibrio corporal y equilibrio social en relación al riesgo alimentario

Siguiendo con el autobombo, quería contar que hace unos días tuve la oportunidad de hablar en el IV Congreso del Observatorio de la Alimentación de una etnografía que acabo de terminar muy recientemente, y que trata sobre percepciones de la alimentación y del cuerpo en consumidores de comida ecológica en la ciudad de Barcelona.

Como otros proyectos, esta etnografía surge del grupo de investigación Cuerpos Tóxicos, en el que se hizo evidente que la contaminación alimentaria era un motivo de preocupación mucho más significativa para la población española que otras posibles vías de exposición a la contaminación por sustancias tóxicas y que el consumo de la comida ecológica era una de las posibles maneras de contrarrestar la idea de riesgo alimentario.

La presentación trataba sobre una parte de la etnografía muy concreta que atañía a una noción emic, la noción de equilibrio, que se iba repitiendo a lo largo de las narrativas de los participantes de la investigación, en muy distintas formas. Explicado muy someramente, se puede decir que algunos participantes apelaban a que la comida ecológica les ayudaba a conseguir y mantener un equilibrio tanto físico como espiritual y emocional a través de la elección de unos alimentos u otros en función de los efectos emocionales de cada alimento sobre el cuerpo y la persona. Además, mediante este tipo de alimentación y algunas dietas asociadas, como la dieta alcalina, algunos participantes trataban de mantener un equilibrio nutricional y cuasi-médico, usando los alimentos como medicinas. Es decir, usando cada alimento para producir un efecto sobre el cuerpo en función de las dolencias concretas que se padecieran, para re-equilibrar (es decir, curar) el organismo. Y, finalmente, otros participantes, que no asociaban tanto la comida ecológica con la salud corporal e individual sino con el sistema social y la “salud” del sistema social, elegían comer comida ecológica a través de cooperativas de consumo par re-equilibrar y hacer presión sobre un sistema alimentario, económico y político injusto y desequilibrado. Y, así, intentar equilibrar el sistema alimentario mediante sus prácticas de consumo.

De esta forma, la idea emic de equilibrio devenía una especie de contrario de la idea de riesgo, pues el riesgo se encontraría en el desequilibrio, fuera éste nutricional, espiritual, médico o social. Es decir, tanto individual –corporal–, como social, estableciendo una especie de paralelismo entre estos dos elementos, lo corporal y lo social, a la manera de Mary Douglas (1988), pero con una diferencia: que en esta etnografía se disolvían el uno en el otro, pues el hecho de que las sustancias tóxicas se encuentren acumuladas en nuestro organismo hace que la contaminación interna y la contaminación externa no sean tan distintas y que, por tanto, haya un continuum entre éstas. Por este motivo, en esta etnografía se pudo observar cómo discursos tan dispares como los referentes a la espiritualidad, la medicina, la ciencia, la moral, la política o la economía convivían en los consumidores de comida ecológica sin ser esencialmente contradictorios en la práctica –aunque sí en la teoría política (Homs, 2014)– y quedando todos ellos fijados en la noción de equilibrio a la que todos aspiraban. Así, esa idea de equilibrio devenía una forma simbólica y transversal de significar lo contrario del riesgo alimentario.

Estas ideas se explican mucho mejor en la publicación del artículo para el congreso (Begueria, 2015), que espero se pueda consultar online próximamente. De momento, dejo aquí la presentación de diapositivas, con algunas citas de entrevistas de participantes que pueden ser útiles para entender estas cuestiones. Como siempre, cualquier comentario y/o crítica son bienvenidos.

Bibliografía citada:

Begueria, A. (2015). La comida ecológica en Barcelona: discursos y prácticas en torno a la idea de equilibrio. En Otras Maneras de Comer. Elecciones, convicciones, restricciones. (pp. 632-652). Barcelona: Observatorio de la Alimentación.

Douglas M. (1988) Símbolos naturales: exploraciones en cosmología. Madrid: Alianza

Homs Ramírez de la Piscina, Patricia (2014) Sistemas de regulación de alimentos ecológicos. Procesos de despolitización, en Periferias, Fronteras y Diálogos. Tarragona: Publicacions URV, p. 5579-99.

Discursos sociales sobre contaminación corporal en los medios de comunicación

Y, ahora, un poco de autobombo.

Esta semana se ha publicado oficialmente un artículo en la revista Contributions to Science que hemos escrito en el grupo de investigación Cuerpos Tóxicos (UB), dedicado principalmente a estudiar la percepción social sobre la contaminación corporal en la sociedad española actual. El artículo se titula Social discourse concerning pollution and contamination in Spain: Analysis of online comments by digital press readers. En este trabajo hicimos una revisión de los comentarios que los lectores españoles de prensa digital escribían en los diarios online, especialmente sobre dos temas relacionados con la contaminación humana: por un lado, el tema de la presencia de mercurio en el pescado para consumo humano. Y, por otro lado, la contaminación atcuerpo_contaminantesmosférica en la ciudad de Barcelona. Elegimos estos dos temas, con noticias simultáneas en el tiempo, para poder comparar las percepciones sobre dos vías distintas de entrada de sustancias tóxicas en el organismo humano: la vía alimentaria y la vía aérea.

Efectivamente, encontramos diferencias en las opiniones y discursos sobre los dos temas. Dicho de forma breve y simplista, la contaminación alimentaria era percibida como más grave, más global, más inminente y más letal. Y sus soluciones, más individualmente manejables. En cambio, la contaminación atmosférica, aunque grave, era reivindicada como un problema social y, especialmente, político, pendiente de solucionar. ¿Por qué estas diferencias de percepción, teniendo en cuenta que ambos tipos de contaminación son invisibles para los sentidos primarios? Supongo que la respuesta fácil sería apelar a la famosa máxima de que “somos lo que comemos”, es decir, la idea de que aquello que comemos se convierte en parte de nosotros mismos (Douglas, 1966) y que de ahí provendría la preocupación social por los alimentos que pueden ser peligrosos y las respuestas emocionales a éstos (Douglas, 1966; Lupton, 1996). La pregunta, sin embargo, queda en el aire y convendría hacer estudios más concretos al respecto. Es interesante haber trabajado en este artículo con un epidemiólogo, pues así pudimos ver cómo algunas ideas de los lectores coincidían con el discurso científico actual, como el hecho de que la contaminación alimentaria sea más importante (Porta y Crous, 2005; Gasull et al., 2011) y cómo algunas otras ideas, como que sea más fácilmente manejable de forma individual, contrasta con las evidencias científicas actuales, que ponen de relieve la necesidad de políticas de salud públicas eficaces también en el caso de la alimentación (Gasull et al., 2011; Porta, 2004).

Además de este asunto, en el artículo se discuten temas como la desconfianza ciudadana hacia las instituciones públicas y privadas, la tendencia a la culpabilización del campo político e industrial en lugar de a la movilización social, la percepción social del riesgo en torno a las dos vías analizadas y las pocas diferencias encontradas entre los comentarios de los distintos medios de comunicación.

Hace unas seman1as pudimos hacer una mesa redonda de presentación del estudio en el Ateneu Barcelonès, en la que participaron Cristina Larrea, Miquel Porta y yo como miembros del grupo de investigación, Cristina Ribas como moderadora y Jordi Serrallonga como organizador.

Y aquí enlazo la grabación del acto, para todo el que esté interesado, así como la presentación, ambas en catalán:

Bibliografía citada:

Douglas, M. (1966). Purity and danger: an analysis of concepts of pollution and taboo. Harmondworth: Penguin.

Gasull, Magda et al. (2011): “Empirical analyses of the influence of diet on human concentrations of persistent organic pollutants: A systematic review of all studies conducted in Spain”. Environment International, 37(7)

Lupton, D. (1996). Food, the body and the self. London: SAGE Publications.

Porta, Miquel  y  Marta Crous (2005): “La acumulación de alteraciones genéticas y epigenéticas: un proceso causal clave entre el medio ambiente y las enfermedades de etiología compleja”. Gaceta Sanitaria, 19(4): 273-276.

Porta, Miquel (2004): “Persistent toxic substances: exposed individuals and exposed populations”. Journal of Epidemiology & Community Health, 58: 534–535.

Proyectos audiovisuales: YWF! y Festival Salut, Drets i Acció

En este post quería hablar de algunos proyectos audiovisuales que tienen que ver con cuerpo y salud que se están dando ahora mismo en la ciudad de Barcelona.

El primero es el festival Salut, Drets i Acció (Salud, derechos y acción) que empieza hoy en Barcelona y que reúne diversas películas, sobretodo reivindicativas del derecho a la salud en distintas partes del mundo, que muestran cómo los cuerpos y su estado de salud son fruto de desigualdades sociales, políticas o económicas. Violencia sexual contra mujeres, industria farmacéutica, sida, mutilación genital femenina, tráfico de órganos, sistema sanitario español… Sí, es verdad que no son los temas más alegres del mundo, pero hay realidades que no se pueden ni se deben obviar, y que afectan a los cuerpos, a la salud y, por tanto, a la vida misma de las personas.

El festival está organizado por Medicus Mundi Catalunya y Farmacèutics Mundi, y algunas de las piezas están producidas por ellos mismos. El festival se hace en los cines Girona y las entradas son gratuitas, previa inscripción. La verdad es que no puedo responder por la calidad de las piezas audiovisuales, pero desde luego que los temas son interesantes y controvertidos, por lo que pueden generar buenos debates al respecto.

ywfOtro tema que parece ser controvertido es la sexualidad de las personas con diversidad funcional. Ayer se presentó en el Barcelona Creative Commons Film Festival el documental Yes We Fuck!, de Antonio Centeno y Raúl de la Morena, que pretende abordar este tema tabú para exponerlo y crear debate sobre él. ¿El sexo se piensa siempre en términos normativos?, ¿los cuerpos deben ser de una determinada forma para considerarse sexualmente deseantes y deseables?, ¿qué se considera sexy?, ¿qué papel juega la sexualidad en la vida? Este proyecto es extremadamente interesante porque plantea muchas cuestiones en torno a los cuerpos de todos nosotros y, en particular, sobre las vidas de las personas con diversidad funcional, y cómo sus cuerpos son el eje central de procesos de exclusión laboral, social y sexual, entre otros. En la plataforma Vímeo se pueden ver varios videos del proyecto, y la web del proyecto mismo tiene mucha más información sobre activistas, antropólogos e historias personales. Me parece especialmente interesante este video sobre unas jornadas de antropología de la sexualidad que tuvieron lugar en la UAB, donde varias personas ponen en cuestión qué es aquello que socialmente se considera un cuerpo válido y para quién.

He dicho que el tema es controvertido porque, a raíz de estas reflexiones, algunas personas reclaman el derecho a la figura de un asistente sexual para personas con diversidad funcional, y esto plantea la cuestión de la discriminación positiva. Es decir, si consideramos que todos nosotros somos diversos, y ninguna persona debe ser tratada de forma distinta por cómo sea su cuerpo, ¿porqué debería tener derecho a un asistente sexual una persona con diversidad funcional y no otra persona que, simplemente, no consigue tener sexo por otras razones? Obviamente, la cuestión tiene muchos matices, pero la discriminación positiva siempre me ha causado el mismo dilema interno: intelectualmente me parece errónea pero, a nivel práctico, frecuentemente es una solución posibilista a situaciones injustas. ¿Se debe luchar por cambiar situaciones injustas a través de la discriminación positiva, o con otro tipo de acciones, como Yes We Fuck, que sensibilicen sobre estas situaciones? Y aún en el segundo caso, ¿es suficiente?

(Fuente imágen: YWF!)