El cuerpo recuerda

Hace unos días fui sometida a una intervención quirúrgica menor. La historia es un poco larga, pero podría resumirse diciendo que es una operación que corresponde a un error médico alargado en el tiempo. Hace unos años, me operaron de apendicitis cuando, en realidad, tenía un cólico nefrítico. Tres cicatrices. Años más tarde, en el lugar de una de las cicatrices, me apareció un quiste que ahora me han extirpado. La perforación no se había cerrado correctamente y ahora reclamaba su existencia. Otra operación, otra cicatriz.
Unos días antes, repasaba unas notas de un seminario que hicieron Judith Butler y Adriana Cavarero en Barcelona en verano de 2011. El título era “Cuerpo, memoria y representación” y hablaban sobre la vulnerabilidad intrínseca del ser humano, del ser social. En mis notas había escrito: “La cicatriz es una forma de memoria, una forma en que el pasado queda en tu cuerpo. Todo tu cuerpo (tus posturas, tus gestos, tus miradas) es tu historia, y está presente siempre contigo”.
Ahí está, además, la idea de la piel como frontera entre el yo y el mundo, entre el individuo y los demás. La cicatriz, en este sentido, es la prueba, para siempre visible, de que esa frontera ha sido traspasada. Es la huella de la otredad, de la vulnerabilidad humana. De cómo los demás están siempre en nosotros. También los errores de los demás. También el trato que recibimos de los demás.
También, en este caso, el sistema social o el sistema médico en el que vivimos. Un sistema que observa el cuerpo por partes, que considera a las personas pacientes y que raramente estima relevante la información proporcionada por los pacientes. Al menos, así fue mi caso. Y todo esto, va a estar siempre conmigo. En cuatro cicatrices. El cuerpo recuerda.

2 comentarios sobre “El cuerpo recuerda”

  1. he llegit el post del «cuerpo recuerda». A mi per dues vegades em van obrir per poder fer néixer els meus fills, i també hi queda un record profund.
    Però sobretot queda el record d’una transformació de molts mesos, que Jade Beall ha fotografiat buscant una bellesa que resulta difícil de trobar en una mateixa.
    I tant que el cos recorda….

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