Registro de cuerpos propios

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Durante el pasado mes de febrero se llevó a cabo en algunas ciudades de España una iniciativa que consistía en grupos de mujeres que acudían al Registro Mercantil de Bienes Muebles con la intención de registrar la titularidad de sus cuerpos. Esta iniciativa surge como protesta al Anteproyecto de Ley del Aborto presentado por el ministro de justicia español, Alberto Ruiz-Gallardón, que pretende limitar la capacidad para tomar decisiones con respecto a la maternidad en España. La idea del registro fue de Yolanda Domínguez, que en su web explica que “El cuerpo es un territorio de necesaria reconquista por parte de las mujeres. Un cuerpo moldeado por otros y para otros, convertido en objeto, usado como mercancía, agredido, manipulado y sometido a estereotipos imposibles”.

Esta iniciativa pone en juego varias ideas sobre el cuerpo. En primer lugar, la idea foucaltiana de que el control sobre el cuerpo de los ciudadanos, de la misma forma que el control del espacio público, es una de las arenas donde se dirime el poder, tal y como se ha podido observar últimamente en España con este Anteproyecto de Ley y con la Ley de Seguridad Ciudadana, entre otras. En este caso, el cuerpo se erige en lugar político por sí mismo, y el control de su gestión en la cuestión central de esa disputa.

Por otro lado, la iniciativa que pretende registrar el cuerpo propio en el Registro Mercantil presenta la vigencia del dualismo cartesiano, es decir, la idea de que el cuerpo es algo que uno posee y no algo que uno es. La separación entre el yo y el cuerpo propio. La idea que el cuerpo es una herramienta de afirmación del yo y, en este caso, de un yo concreto e individualizado. Y como tal, es decir, como objeto y como mercancía (in)alienable, el cuerpo puede ser inscrito en un registro de bienes muebles. Supuestamente, esta iniciativa de registro se realiza precisamente para protestar contra esa idea del cuerpo-mercancía que está en línea con la lógica capitalista de entender el cuerpo -y muchas otras cosas- como una propiedad. Y, sin embargo, la idea que subyace al lema “mi cuerpo es mío”, que se ha usado en todas las manifestaciones contra la ley del aborto, no es una protesta contra la objetificación del cuerpo, sino una reivindicación en la lucha por la propiedad del mismo.

(Fuente foto: gaelx en Flickr)

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